
Hoy vamos a hablar de un tema polemiquísimo (mentira): cuántas cremitas y cositas tenemos que tener para no entrar en el rubro de “o pago la luz o me compro una crema hidratante”.
Bien, como siempre, voy a decir lo obvio: no hay un número definido de lociones para tener ni cantidad determinada de serums o cremas de hidratación que ocupen tu necessaire porque cada uno es como es y si alguien me dice que tengo muchos libros, le revoleo mi antiarrugas sin ningún miramiento.
Entonces, ¿qué tener en cuenta para ser -concepto inventadísimo por mí- cosmeticamente minimalista? Les doy 3 ideas y ustedes toman las toman o las dejan. ¿Vamos?
1- Necesidades dermatológicas siempre son prioridad.
Si tenés acné, por ejemplo, vas a tener un pequeño contingente de cremitas especiales y geles. Con ácido salicílico, con ácido mandélico, alguna vitamina, etc. Si tenés manchas, ácido ferúlico. Y así para cada tipo de problema. En esto ni me meto porque seguramente tendrás que tener una rutina específica de limpieza, tonificación, hidratación y protección. Solo ahí ya tenemos cuatro productos (no soy muy fanática de los multiuso en cuestiones dermatológicas). Por eso, cuando pienses en qué debés tener para ser cosmetológicamente minimalista, siempre priorizá aquello que necesitás para cuidarte de algún problema específico. No sé si menos es más pero sí sé que lo necesario es prioritario.
En casa, por ejemplo, yo no me lavo la cara con agua y nada más. Uso un gel de limpieza recomendado en uno de mis tantos momentos de problemas hormonales que me dura meses y meses y que no cambio por nada. No me reseca, no me deja grasoso y me siento limpiaaaaa.
2- Necesidades estéticas son secundarias pero no menos importantes.
Seamos honestos: todos queremos envejecer con gracia. Sacando a los que quieren seguir pareciendo de veinte a los cincuenta, la mayoría de nosotros buscamos estar estéticamente bien de acuerdo a nuestra edad cuando nos compramos la cremita antiarrugas X. Y sí, si no nos cuidamos por dentro las cremas son placebos pero bueno, estamos conversando sobre cosmética y no de nutrición. Por lo tanto, mi recomendación en este caso es tener en cuenta la rutina esencial de limpiar, tonificar, hidratar, proteger. Un gel de limpieza, un tónico, una crema que hidrate (diurna y nocturna) y un protector solar es lo básico de lo básico. Después de ahí, vienen las necesidades específicas de acuerdo a la edad y a lo que buscamos. Acá es un poco de investigar o preguntarle al dermatólogo amigo.
Por ejemplo, yo uso vitamina C por ser antioxidante (la cara agradece) y a la noche retinol (otro antioxidante). Lo que yo quiero es retrasar las arruguitas, entonces invierto en dos productos específicos para eso. Después tengo mi cremita hidratente diurna y nocturna con ácido hialurónico. Pero como tengo claro qué quiero, en vez de comprarme doscientos productos con distintos ingredientes, voy a unos pocos que me ayudan con mi propósito.
3- Buscá por ingredientes y no por marca.
Hasta hace un par de añitos, yo hacía mis propios cosméticos. Básicamente duplicaba muchas de las marcas famosas por mucha, MUCHA menos plata. Entonces ese sérum de ácido hialurónico que costaba una mini fortuna lo hacía en casa con el mismo resultado. Hoy no tengo espacio para conservar los materiales y mucho menos, la atención necesaria para cuidar la limpieza que requiere hacer tus cosméticos en casa así que los compro. Pero aprendí gracias a esa época que leer el famoso INCI que te muestran los ingredientes ayuda mucho a buscar marcas más baratas que son básicamente lo mismo. Otra opción que descubrí hace mucho con mi primo que tenía problemas de piel es pedirle al dermatólogo amigo que te mande manipular el producto. Generalmente viene en mayor cantidad y aunque no suele ser barato, es más barato que comprarte el serum X de aquella marca francesa que tiene nombre de ciudad.
Pero si no tenés un dermatólogo amigo (léase: de la obra social o plan de salud), la opción de aprender a leer a los ingredientes es válida. Un consejo rápido: cuando lean, busquen ese ingrediente que dicen que tiene. Volvamos al ácido hialurónico. Si ven cualquier marca cara, van a ver que el ácido hialurónico viene alláaaaaaa lejos del primer ingrediente que generalmente es agua. O sea, el porcentaje que tiene no debe ser gran cosa. E inclusive si tiene el máximo permitido por ley, seguramente otras marcas menos conocidas también lo tienen.
Así que buscando por ingredientes y no por marca ahorrás, beneficiás a otras marcas menores (o a la farmacia de manipulación) y aprendés un poco más de lo que te metés en el cuerpo.
Claro que podemos discutir si necesitamos tanta cosa para mantenernos estéticamente bien según nuestros parámetros. Porque el gel de limpieza, el tónico y las cremitas solo perpetúan al cuerpo hegemónico y a la idea de juventud eterna. Y tal vez tengan razón. Pero no es lo que vine a conversar hoy. Tampoco vine a hablar de cosmética natural porque cosmética minimalista para mí no tiene que ver con la decisión personal de uno de usar este o aquel ingrediente (como conservantes. Por favor, usen conservantes si van a hacer sus propios cosméticos. Y no, la vitamina E no es un conservante. Este fue un pequeño servicio a la comunidad en medio del podcast).
Para mí, cosmética minimalista es pensar qué necesitamos, qué queremos y cómo conseguirlo sin vender a tu mascota. Entonces priorizá necesidades específicas, fijate qué querés conseguir con tus cosmético y conocé tus productos. Eso va evitar que te compres cosas que no necesitás o no te sirven gastando plata que podés dedicar a algo más específico y que te sea útil.
En casa uso el gel de limpieza, un hidrolato como tónico (agua de alguna planta básicamente, hoy uso de lavanda, agüita de lavanda), por la mañana vitamina C, crema hidratante, protector solar; a la noche gel de limpieza, hidrolato, retinol o ácido glicólico (si estoy en época de hormonas delirantes) y crema hidratante. Me saco el maquillaje con aceite vegetal de rosa mosqueta (o de semillas de uvas que es mucho más barato) que compro 100 ml y dura por meses. Para el cuerpo uso una crema neutra a la que le pongo aceites esenciales porque es mi forma de todavía decir que hago cosméticos (aunque es mentira, compro una base neutra y le agrego cositas).
Te estarás diciendo “pero yo quería una lista de cosas para saber qué tener y que no”. Bueno, no hay. Por que cada piel es una piel diferente y las necesidades son distintas. Hay gente como mi hermana que con el aceite de rosa mosqueta y el hidrolato a los casi cuarenta está re bien. Y gente como yo con un par de años más que necesita todo lo que dije antes. Lo importante es saber invertir tu plata en lo que te va a hacer bien y no gastar por gastar.
Y si solo sacás de esto una sola cosa, voy a dejarles la mejor recomendación que podría hacerles:
“Si pudiera darles un sólo consejo para el futuro, sería: pónganse protector solar. Sus beneficios a largo plazo han sido científicamente probados mientras que el resto de mis consejos no tienen ninguna fiabilidad, sólo se basan en mi experiencia”
Basado en un texto de Mary Schmich
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.