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Ep. 112 | 6 lujos de la vida moderna

Posted on julio 15, 2025julio 14, 2025 by Muna
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Recientemente recibí una newsletter de “Becoming minimalist” que tenía por título “Los grandes lujos de la vida no pueden comprarse en una tienda” y me pareció interesante compartir de qué se tratan esos seis lujos mencionados. 

Joshua Becker, el autor, dice que es un texto que se publicó ahora en las redes social y disculpen si ya lo vieron y es repetitivo, pero como no ando hace ya algún tiempo por Instagram, Facebook y Twitter, para mí llegó en forma diferida. 

Los seis lujos mencionados son: 

1- Tiempo.

2- Salud.

3- Una mente tranquila.

4- Mañanas tranquilas. 

5- Un trabajo significativo. 

6- Un hogar lleno de amor. 

Analicemos un poco cada uno y cómo podemos acercarnos a ellos cada vez más: 

1- Tiempo.

Mi mantra, como ya dije varias veces desde que leí el libro de Oliver Burkman, es que SOLO tenemos 4000 semanas en promedio si pensamos vivir unos 80 años más o menos bien. No es fácil hacerse tiempo en esta vida que nos va chupando. Recientemente volvimos a pasar por una situación difícil, a principio de año, que inclusive me llevó a hacer una pausa en este podcast. Uno diría que la vida cuando te cachetea, te quiere decir que pares un poco. La realidad es que hay que pagar cuentas. Comprar comida. Pagar las expensas, los servicios. Y uno va aceptando lo que el día te impone porque…bueno, hay que vivir. O subsistir porque perdón, pero nadie vive de verdad trabajando 45 horas por semana + transporte hasta el trabajo. Y eso si sos de los afortunados de las 9 horas como jornada laboral como yo… En fin, dejando mi crítica al mundo capitalista de lado, es muy difícil tener TIEMPO para hacer lo que uno quiere o compartir con otros. Y como la mayoría no nos podemos escapar de la vida, nos queda elegir con mucha consciencia y cuidado, qué queremos hacer. Qué queremos construir para nosotros y nuestro entorno en el futuro. ¿Qué quiero decir con esto? Que por ejemplo, en vez de quedarnos en el celular o en la compu (como yo dígase de paso) leyendo cosas, viendo cosas, perdiendo tiempo, elijamos pasarla con alguien y charlar, sobre todo si ese alguien convive con nosotros (padre, madre, amigo, hijo, abuelo, lo que sea). Que si decidimos usar tres horas a la semana para ejercitarnos, no pensemos que “uh, podría estar con mis hijos, con mis amigos, con mi pareja, etc” sino que estamos construyendo salud para el futuro. Elegir qué queremos ser hoy para ser mañana es esencial para elegir qué queremos hacer con nuestro tiempo. No quiero decir con esto que no podés mirar Instagram por un rato. Pero fijate que sea un rato. Y que no te consuma el tiempo. Porque tiempo…es lo que no tenemos. 

2- Salud.

No voy a adentrarme en este asunto mucho. Pero caminá. Subí las escaleras. Despertate más temprano si podés. Dentro de tus posibilidades, fijate qué consumís porque realmente nos están llenando de porquerías. Tratá de cocinarte. Usá videos gratis en Internet para ejercitarte 10, 15, 20 minutos en tu casa si no tenés plata para un gimnasio como tal vez muchos de nosotros. Tomá mucha agua. Cuidate como puedas. Porque sin salud, no somos nada. Un pasito acá, otro allá, y la cosa mejora. Aunque sea un poco. Minimalizá de a poco lo que hace mal. 

3- Una mente tranquila.

A menos que seas un monje budista del Himalaya, es difícil que nuestra mente esté tranquila. Desde cuentas e inestabilidad económica hasta cosas como si los chicos están haciendo amigos en la escuela, las posibilidades de intranquilidad mental son infinitas. Dicen los estoicos que uno tiene que controlar la ansiedad porque no tenemos control del futuro. En la teoría, los aplaudo. A la noche, cuando me estoy por dormir, me acuerdo que me olvidé de pagar la luz. O que tengo que pagar la luz, de dónde voy a sacar la plata y si saco de esta cuenta, puedo cubrir la otra cuenta porque ya es 15 del mes y…Ya saben para dónde voy. En la época que paré con el podcast, el futuro me parecía más incierto de lo que me parece diariamente. Fue muy difícil conciliar el sueño cuando nada depende de uno. Solo que después de que todo se calmó, realmente pensar en lo que puedo controlar y lo que no, me ayudó mucho a calmarme. Los estoicos no se equivocan al decir que siempre tenemos que ponderar las cosas entre lo que controlamos y lo que no. Lo difícil es saber aceptarlo. Sigo sin dormir muchas noches pensando en los chicos, por ejemplo, pero son las menos. Tranquilizar la mente implica sentarnos y ver qué podemos hacer para cambiar la situación. Y cuando llegamos al límite de las posibilidades, hay que aprender a aceptar. No estoy diciendo caer de brazos tendidos y con cara de “bué, se acabó”. Digo de realmente hacer lo que se puede dentro de lo que podemos hacer. Y aceptar que hasta aquí llegamos. Decía Buda según mi viejo cuadernito de frases, “ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”. No sé, tal vez el señor tenía algo de razón. 

4- Mañanas tranquilas 

Hace un par de meses cumplí años y pude trabajar desde casa porque era un día especial. Nos levantamos todos un poquito más tarde. Desayunamos todos juntos sin correr. Los chicos llegaron un poco más tarde a la escuela. Mi compañero empezó a trabajar más tarde. Trabajé, como la mayoría, en mi cumpleaños. Pero esa mañana me cambió todo el día. No importó que no pudiera celebrar mi cumple con el resto de las personas que quería que estuvieran. No importó que no pudiéramos hacer ese día una fiesta. Esa mañana juntos fue diferente. Fue sin apurarme. Mis mañanas este año que cambiaron algunas cosas en el trabajo, están siendo levantarme 5:30, salir corriendo para agarrar el colectivo de las 6:10 y el subte a  las 6:40 para llegar 7:15. No desayuno en casa, no veo a mis hijos despertarse, no los ayudo con sus mochilas, ni con sus cosas de la escuela. No les doy un beso antes de salir. Los veo a las 18:30 cuando vuelvo. Mi vida no es diferente a la de muchos otros. Entonces…¿cómo tenemos “mañanas tranquilas” que no sean una raridad como mi cumpleaños? La verdad, no sé. Opté por hacer de las mañanas de los fines de semana, mañana juntos. Opté por llegar al trabajo, preparar el mate y llamar a mi hijos antes de que salgan para la escuela. Leo y leo mucho en el colectivo y el subte, no importa que viaje como en una lata de sardinas. Busqué formas para que mis mañanas no sean solo correr transportes públicos. Entonces, fijate si hay algo que puedas hacer para que tus mañanas no sean solo obligaciones. que en algún punto, sean mañanas tranquilas. Tal vez sea levantarte un poco más temprano para hacer tus cosas antes de ir a trabajar, tal vez sea no llenarte de muchas obligaciones las mañanas, no sé. Pero siempre podemos encontrar opciones para que, como con la salud y el tiempo, la vida no te chupe. 

5- Un trabajo significativo

Claramente esta idea de los 6 lujos vienes acompañada de un concepto de “sé tu propio jefe”, “seguí tus sueños” y esas cosas medio yankis un tanto fuera de la realidad (nuestra y de ellos, seamos honestos). Todos queremos un trabajo significativo; en mi caso, a pesar de que me quejo de las horas que somos en general obligados a trabajar en cualquier trabajo, es un trabajo que me gusta y me siento muy afortunada de poder hacerlo. Tiene que ver con mi educación y mi objetivo de vida que es…bueno, educación para todos y todas. Yo soy de las suertudas. Pero…¿y si no lo sos? ¿Si te toca hacer un laburo que odiás? ¿Cómo se conjuga eso con lo de “significativo”? Me puse a pensar un poco en mi vida laboral: yo hice muchos trabajos antes de poder trabajar cien por ciento en educación. Uno de ellos fue en un call center bilingüe que atendíamos durante 8 horas gente de los Estados Unidos reclamando. Sí, yo era el Customer Service, el servicio al cliente. Nadie sueña con atender a un texano diciendo que qué suerte que estaba hablando con una canadiense (yo, que hablaba muy bien en la época) insultando a los compañeros de trabajo diciendo que no hablaban bien inglés. ¿Cuál era mi trabajo significativo? Educarlos. “Señor, usted pagó XXX cantidad de dólares por una computadora, una impresora, un DVD, un HD externo porque nosotros ganamos 1,30 de dólar por hora trabajada”. Silencio. Y si estaban escuchando la llamada como me pasó una vez, advertencia. Pero mi trabajo significativo era ese. Y practicar inglés. Fue lo que me consiguió un mejor trabajo después, cuando no tenía un centavo y sin documentos, en otro país, donde conocí a mi compañero. Mi punto es que todo trabajo tiene un enseñanza y uno puede sacar provecho de eso. Volviendo a los estoicos, dicen que uno puede aprender tanto de las experiencias buenas como de las malas, como una especie de advertencia. Como nos toca vivir en países donde lo laboral es muy maleable, pensemos qué ventajas podemos sacarle a eso. En uno, por ejemplo, que era secretaria bilingüe, aprendí mucho para organizar mis clases particulares. Y lo aprendido, lo uso eso hasta hoy. Hay que buscar porque en todo, se puede aprender. 

6. Un hogar lleno de amor

No sé tu situación familiar (sean de sangre o no). No sé si vivís con alguien o no. Solo sé que llegar a una casa donde haya amor, es importantísimo. Y no digo que haya alguien. Digo en el que te sientas cómodo. Amor por vos mismo también construye un hogar lleno de amor. Un lugar donde puedas descansar. Donde puedas compartir si querés con alguien más. Y si vivís con otros y no hay amor, crear un pequeño espacio para vos. Yo vivía en una pensión compartiendo espacio con gente con la que no tenía nada que ver. El único lugar donde me sentía bien era en mi cama, en la parte de arriba de una cama marinera que compartía con otra chica. Tenía fotos de mi familia. Me dejaba un libro debajo de la cama. Y cuando pude, alquilé un cuarto. El cuarto era mi refugio (aunque en ese caso tuve suerte de compartir la casa con un uruguayo actor maravilloso). Después conseguí alquilar un lugar para mí y fue mi lugar lleno de amor con tres cosas. Mi punto es que podemos ir construyendo ese amor desde nosotros mismos y si tenemos la suerte de compartirlo con quienes queremos, que tu casa sea tu refugio. Nunca un depósito de cosas. Nunca un lugar de descarte. Nunca un museo de cosas por hacer, cosas que me hubiera gustado, cosas que nunca fui. Creá un espacio de amor (sí, que cursi, pero sí). 

Ahora, comparto lo que Joshua Becker dice resumidamente de los seis lujos y cómo tenerlos en nuestras vidas: 

1) Tenemos más tiempo cuando nos enfocamos en lo que importa.

2) Protegemos nuestra salud siguiendo pequeños pasos con consistencia apuntando hacia el objetivo correcto. 

3) Tenemos una mente tranquila limitando el ruido externo. 

4) Disfrutamos de mañanas tranquilas cuando dejamos de llenarlas de obligaciones y tal vez, nos levantamos más temprano. 

5) Encontramos un trabajo significativo cuando consideramos nuestros dones y creencias apreciando los valores que ellos tienen. 

6) Tenemos amor hogareño cuando lo llenamos de presencia y no de perfección. 

Hoy estoy de acuerdo con todo en caso 100% pero no puedo dejar de pensar en la realidad de la mayoría. Yo hoy puedo optar un poco por tener tiempo si me enfoco en lo que importa. Pero no siempre porque trabajo 9 horas de lunes a viernes. Me toca enfocarme en pagar las cuentas. En cuestión de salud, estoy 100% de acuerdo. Pequeños pasos, dentro de los posible, hacen la diferencia. Sobre las mañanas tranquilas y la mente en paz, también de acuerdo. Apagar ruidos externos (desde redes sociales a tomarte un tiempito para pensar qué querés de tu vida toda semana) hace la diferencia (yo camino para pensar por ejemplo. 15 minutos que no cambio por nada, no importa si estoy yendo a hacer las compras. Camino 15 minutos antes de llegar al mercado). Sobre el trabajo significativo, seamos honestos a pesar de lo que dije: la mayoría trabaja en trabajos que no quiere. Podemos hacer trampas en encontrarle utilidad para nosotros pero esa de los dones y creencias, quedan para los privilegiados como yo que trabajan en lo que les gusta (aunque quería más salario). Entonces, acá simplemente traten de aprender lo que puedan mientras hacen aquello para lo que les pagan y hacen su trabajo. Con respecto al amor hogareño, medio que el autor asume que todos tenemos familia. Traten de hacer un lugar amoroso donde están y está todo más que bien. 

Nos vemos la próxima semana con más Minimalismo Real pero esta vez muchísimo menos autorrefencial. 

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Soy una persona intentando vivir una vida tranquila y feliz como los carpinchos.

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