
Recientemente empecé a ver los videos de “The Minimal Mom” o “La mamá minimalista”. Ya lo había visto antes pero lo sentía muy estadounidense para mi gusto. Pero decidí darle una oportunidad a algunos de sus videos de nuevo y la verdad, hubo muchos que me gustaron. Salvando las distancias, hay mucha información que pasa que se puede tranquilamente adaptar a las realidades del sur (o de donde estés). Y este video me gustó mucho: se llama “Qué es el desorden de tu “yo de fantasía” (y cómo dejarlo ir)”. Básicamente habla de que acumulamos cosas pensando en que algún día lo vamos a hacer. No me acuerdo qué decía de sus cosas o los consejos que daban porque empecé a volar en mi cabeza pensando en algo que vengo haciendo en las últimas semanas: dejando ir aquello que no soy más. Es el tercer podcast creo que menciono que dejé ir muchos libros de pedagogía estas últimas semanas y me costó mucho. Pero la verdad, no voy a trabajar con esos temas más (o por lo menos no en un futuro cercano) y si decido hacerlo, es probable que ni siquiera necesite todo eso de vuelta. Y me puse a pensar en todo lo que ya no soy más y se puede ir:
- No soy más la hippie aventurera que en mi cabeza sigo siendo (y tampoco lo fui tanto, no nos hagamos los Into the Wild dejando todo para llegar a Alaska y morirnos de hambre).
- No tengo veinte años, o treinta y hay ciclos de mi vida que se cerraron, otros comenzaron y otros volvieron recargados de una forma diferente.
- No tengo el cuerpo que tenía antes ni lo voy a volver a tener porque un embarazo de mellizos, varias cirugías invasivas, tratamientos que fueron y otros siguen y la vida, como dice mi compañero, dejan marcas. Y qué bien, porque significa que sigo acá.
Y muchos tengo que antes no tenía, no nos enfoquemos solo en lo negativo, que hoy forman parte de mi vida y antes no y que soy muy feliz por tenerlos. Entonces, ¿por qué seguimos aferrados a eso que alguna vez fuimos? ¿Y por qué nos aferramos a esas cosas? Ahí tuve una mini revelación y este fin de semana, después de llevarme por delante un banquito, decidí que mi “lo que ya no soy” se tenía que ir porque le estaba quitando espacio a lo que soy. Veamos algunas cosas que me autoestablecí:
1- Doce meses
La regla de la ropa o las cosas en general creo que se puede aplicar perfectamente a lo que ya no sos. Si en un año no tocaste las cosas relacionadas a tu pasado y que pensaste que volverías a volver a hacer, es porque por ahora, no forma parte de quien sos. Tal vez sea hora de pasárselo a otro para que haga uso de eso que ya no es parte de tu vida. Desde pasatiempos hasta cuestiones relacionadas a trabajos que nos gustarían hacer, desde objetivos que alguna vez nos pusimos y no llegamos a concretarlos como andar en bicicleta todos los fines de semanas y la bici nos mira riéndose llena de mugre, hasta cosas simples como dedicarte a hacer masa madre y compraste alguna panera o molde que lo usas para poner potes que sí usás. En fin, la lista puede ser larga. Si no lo usaste en un año, no lo pienses más. En un año más es muy probable que sigas sin necesitarlo.
2- El espejo
Mirarse al espejo puede ser algo muy revelador. Una banda que iba a ver cuando adolescente cantaba: “me miro en el espejo y no sé quién soy, te miro en el espejo y no sé quién sos”. Y eso resuena bastante con la siguiente historia. Hace unas semanas me paré frente al espejo de un negocio de ropas porque no tengo pantalón para ir a una fiesta de casamiento. Me fui a comprar uno que fuera multiuso, para el casamiento y para otros momentos de lo cotidiano. De más está decir que casi me largo a llorar con lo que vi. Porque la imagen que tenía en mi cabeza, no es la imagen que veía. Al mismo tiempo, pensé en que si bien hay mucho descuido ahí, también hay, como dije antes, cirugías, tratamientos y un embarazo de mellizos. La imagen en mi cabeza nunca iba a coincidir con la realidad, inclusive si estuviera en mi mejor momento estético actual. Y con esto quiero decir que cuando nos miramos al espejo con conciencia, vemos quiénes somos de verdad. La imagen que refleja no es la imagen que reflejaba un año atrás, ni dos, ni tres, ni diez. Somos otros. No creo que las personas cambien su esencia pero sí vamos adaptándonos a los ciclos de la vida que vamos atravesando. Entonces, mirate al espejo y pregúntate qué ves. Y si lo que tenés, las cosas que tenés, te ayudan a ser una mejor versión tuya o a sentirte bien con vos mismo, bien. Sino, ya sabes el destino de tus objetos: donar, vender o tirar. Sé quien sos, no quien te parece que tendrías que ser. La vida sigue su curso y el ayer si bien nos influencia, no nos determina. Dejá ir lo que ya no sos.
3- Dejar atrás el miedo al “y si”.
Ya lo dije alguna vez. No vivimos en la tierra de los “y sis”. Lo mejor que podemos hacer es vivir en la vida de los “sí”, sin mucha vuelta. Entonces, esa panquequera que te compraste para hacer panqueques saludables y usaste por el tiempo que decidiste cocinar sin gluten, esos pasteles al oleo que usaste para pintar por unos meses y los abandonaste y esa alfombrista de yoga que compraste para hacer unos meses de clases y ya no usás más, se pueden ir. Y si algún día decidís retomar algo de todo eso, te tocará hacer una inversión. Pero qué mejor hoy que invertir tu espacio, tu tiempo y tu cabeza en eso que no usás.
A pesar de que hay cosas que ya no somos, hay una gran posibilidad que volvamos a serlo de una forma diferente en un futuro próximo. Si te parece que en un año podés retomar aquello, si te parece que el costo-beneficio es muy alto, bueno, tampoco te tomes esta cuestión muy a pecho. Yo tengo unos libros de violín que guardo y arrastro conmigo hace años. Y aunque no toco el violín hace años y hoy para mí sería empezar de cero, sé que el año que viene – es uno de mis objetivos- retomo música. Porque estoy en un ciclo de la vida en el que estoy reduciendo muchas cosas y oh, música siempre es algo que aparece. Entonces, hoy no puedo pero me estoy organizando para que en los próximos doce meses, eso sea posible. No hace falta ser extremista pero sí concienzudo sobre lo que vamos a mantener. Las cosas que pertenecen a lo que ya no somos son cosas, nada más. Seguimos siendo nosotros. Pero de otra forma.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.