
Yo, tratando de elegir pocas cosas para hacer este año…(Courbet, Le Désespéré- 1843)
Desafíos siempre son buenos para incentivarnos…y fracasar. O triunfar. O ganar a medias. Pero siempre son buenos porque nos hacen reflexionar sobre el tema en el cual nos estamos desafiando. A mí me encantan los desafíos; no porque necesariamente los haga pero me gusta la idea de ir alcanzando metas. Este año me propuse dos. Antes de empezar el año había hecho un rejunte de desafíos y de todos, elegí esos. Porque este año para mí, es disminuir para enfocar mi energía en lo que puedo hacer sin descuidar a los otros.
En fin, les comparto desafíos, cada uno relacionado con algún aspecto de los cuales hablamos a lo largo de nuestros encuentros semanales. Son cuatro áreas en las cuales podemos desafiarnos y les comparto sobre algunos que me anoté para hacer (aunque solo elegí dos)
1- Salud
Empiezo por este porque bueno, sin salud no somos nada.
a- No comprar comida ultraprocesada por una semana/por un mes (lo que puedas): en este entra en juego la cuestión de organizarse con las compras y la plata. En vez de comprar una pizza el sábado, hacerte la pizza el sábado. En vez de comprar la mermelada del desayuno, hacerte la mermelada del desayuno. Y por ahí va. Sirve, en mi humilde opinión, para tener una consciencia de todo lo que consumimos y que se puede hacer en casa.
b- Armar un entrenamiento minimalista: este a mí me encanta y a pesar de haberlo hecho más o menos el año pasado, lo intenté y es uno de mis dos desafíos de este año (porque me gusta fracasar por partida doble). Es básicamente armarse un pequeño entrenamiento semanal de no más de 30 minutos por día para que sea sustentable. Se hace 3×5, 4×5 o 5×5. La idea es llegar a los 150 minutos semanales de ejercicio. Por ejemplo, yo tengo una rutina de 8 minutos abdominales, 8 minutos brazos y 8 minutos piernas. Lo hago en casa, con unas pesitas de 3 kilos, unas tobilleras de 2 kilos y el peso de mi cuerpo que es más que suficiente para tener que esforzarme. Los otros seis minutos los uso para estirarme. A veces consigo hacer los 5 días, a veces 4, a veces 3. Lo importante es no parar.
2- Dinero
Primero salud y ahora plata para sostenerla, jejeje. Yo sé que muchos no tienen margen para hacer desafíos porque el propio vivir es el desafío, pero creo que los dos que propongo se pueden adaptar si necesario:
a- Una semana/un mes/un año sin comprar nada: este es uno de los desafíos más interesantes que hice. Parece una cosa boba y está lleno de videos y de gente comparte su tiempo sin comprar y termina pareciendo algo banal y de influencer medio pelo. Pero la realidad es que ayuda mucho a ver dónde se va la plata y para qué la gastamos. Yo hago una semana cada tanto cuando siento que necesito más control y llegamos hasta a hacer un mes en casa. Lo comentamos en un episodio y consiste en básicamente hacerte una lista de cosas en las que no vas a gastar por el tiempo de período elegido. Les cuento un ejemplo de cómo lo hicimos acá un mes: hicimos una lista de la comida semanal preparada en casa, salidas los fines de semana, compras de cosas que decimos que faltan o que necesitamos (básicamente, cosas de papelería que ¨necesitamos¨ o mi compañero, cosas electrónicas para arreglar), en fin, me puse a ver los gastos del mes anterior y fuimos tachando cosas. Por ejemplo, no dejamos de salir los fines de semana, fuimos al parque, fuimos a ver una película pero no compramos nada extra. Al parque nos llevamos la vianda, a la película llevamos agua y unas galletitas porque el pochoclo y la gaseosa ahí salen una fortuna. Disfrutamos, pero controlamos. Los invito a hacer su propia lista y su propio desafío de no comprar. Es bueno para el alma, es bueno para el ambiente y es bueno para el bolsillo.
b- El recorte: Este me gusta porque apunta a alguna cosa que te drena plata y que podés decirle chau. Un ejemplo concreto que charlé con una conocida hace unas semanas es el streaming. Una va acumulando servicios sin darse cuenta y de repente te das cuenta que pagás cinco cosas y ves una. Entonces, mejor elegir un servicio, cortar los otros y mantenerlo para ver si es eso que querés. En mi caso, eran cosas de papelería. Y libros. Para mí, para los chicos, para cualquiera al que pudiera evangelizar en la religión lectora. Me propuse hacer un recorte ahí y empecé a usar con muchísima más frecuencia la biblioteca (antes también iba, ahora voy más). Este es mi otro desafío para el año. Y los recortes pueden ir pasando a cada mes, un recorte nuevo acá, otro allá…
3- Tiempo
En este caso, les traigo un solo desafío referido a cómo usamos nuestro tiempo.
Sacar lo que no se puede: este desafío implica un poco tener la conciencia y no exagero cuando digo esto, el coraje de decirse a uno mismo que no se puede todo. Es una versión inventada en esta casa y basada en el método de la matriz Eisenhower, que separa las cosas en importantes, urgentes y circunstanciales. Pasa que uno tiene que tener la capacidad de entender que todo lo importante no es tan importante porque sino, eso se vuelve urgente de repente porque no tuvimos tiempo de hacerlo y encima lo circunstancial, esas cositas que aparecen, son constantes. Entonces…acá viene lo que no se puede. Agarrá una agenda (puede ser en línea, en papel) y poné en una semana todo lo que tenés que hacer, lo que te gustaría hacer y lo que se te ocurra. Ponelo con horarios. Y ahí empezá a abrir espacio. Yo puse todo en mi agenda de la compu. Por ejemplo, puse desde la hora que salgo de casa para el trabajo hasta la hora que llego del trabajo. Son como once horas por día. Ahí había puesto las actividades con los chicos, que quería hacer música, ejercicios, que quería practicar inglés, que quería aprender japonés, que quería hacer un arte marcial, aprender más sobre educación financiera, quería hacer unas materias de una carrera ambiental. También puse la cena, el tiempo de preparación y…no hay semana que aguante. Así que empecé a sacar lo que no me permitía pasar tiempo con los chicos y compañero y cuidar mi salud, mis dos prioridades. De 200 cosas, consigo fehacientemente dedicarme a dos mías, solo mías. Me costó, como me cuesta todo los años, entender que no puedo con todo lo que quiero. Y como siempre charlamos por acá, si todo es importante, nada es importante.
4- Cosas
Acá también les traigo un solo desafío.
Vender, donar, tirar: Toda semana, fijate si hay algo en tu espacio que puedas vender, donar o tirar. Y si una semana decís bueno, hasta acá he llegado, mirá a tu alrededor y fijate si te sentís cómodo en ese espacio. Si cuando llegás del trabajo, entrás y decís “qué lindo que es estar acá” o como nos pasa a muchos muchas veces, “qué lío que hay acá” (y procedés a juntar cosas). Claro que a veces vas a llegar y la casa va a estar un lío. Pero si es algo recurrente, tal vez no es lío: es tu vida. Yo permanentemente quiero salir de casa. Porque vivo en un espacio chiquito. Pero en lo últimos tiempos, la mayoría de las veces, vuelvo y me siento en paz (dentro de las posibilidades, claro). Mi casa no es un espacio zen. Pero se fue transformando de a poco en mi hogar. Vender, donar, tira. Y así cada vez que sientas que llegaste a un lugar donde dormís y no a tu refugio.
Si tienen algún desafío que estén haciendo, que conozcan o quieran hacerlo, soy más que oídos abiertos.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
