
Quiero tener la paz de este carpincho…
Hoy voy a hablar de un tema que nos toca a todos de cerca: los carpinchos y el minimalismo. Para quien no use la palabra carpincho, es la capibara y como aprendí con colegas colombianos y venezolanos, chigüiro. Ayer terminé una libro para chicos y grandes llamado “El apocalipsis de las capibaras” y plantea un escenario en el que un carpincho llamado Capithanos y su manopla de poder (no sé si entendieron la referencia)destruye al 99% de la humanidad. Lo que vemos, claramente, es un mundo gobernado por carpinchos (bastante malos por cierto) pero con la naturaleza volviendo a ser parte de nuestro planeta y Capithanos diciendo que destruimos todo antes de que ellas tomen el poder. No está tan equivocado, ¿no? Pero bueno, tanta exposición a carpinchos, me hizo pensar un poco en estos animalitos.
Yo tengo una imagen de carpincho en el sitio de Minimalismo Real porque desde chica siempre me gustaron con pasión las llamas y los carpinchos. No pregunten por qué. Y me llama poderosamente la atención ese resurgimiento de los carpinchos. Y pensé: ¿por qué nos gusta tanto ese bicho hermoso?
Pensemos algunos puntos y tratemos de respondernos:
1- El carpincho no compite
Un carpincho compite con los otros seres que habitan el lugar donde vive. No marca territorio, no pelea con los otros por comida. Está donde hay agua, pastito y calma. Nada más. Como vegetariano que es, muerde hojitas y se tira al sol. Básicamente, el carpincho fluye.
Obviamente nosotros humanos no podemos vivir de masticar hojitas y tirarnos al agua y nada más. Hasta las comunidades más recónditas del Amazonas producen cosas: herramientas para cultivar, casas para resguardarse, objetos para vivir… Pero hay algo que podemos aprender de estos animalitos: no necesitamos competir. No necesitamos mostrar que somos mejores que el otro. No necesitamos ponernos encima esa carga de demostrar quiénes somos porque ya sabemos quienes somos y las personas a las que les importamos también lo saben. ¿Le tenés que mostrar qué a quién? Minimalizá la competencia interna y fluí como un carpincho.
2- El carpincho vive lento en un mundo que va muy rápido
Si alguna vez se quedaron mirando carpinchos, saben que:
*caminan lento,
*mastican lento,
*descansan mucho,
*se mueven solo cuando es necesario.
No tienen apuro. Cuando hablamos de minimalismo, también hablamos de cómo usamos nuestro tiempo, ¿no? Y si tu vida es correr todo el tiempo, es que hay algo que no está tan bien. Digo, correr corremos todos. Pero no el 100% del tiempo. Sino, no hay cuerpo que aguante. Así que aprender un poco del carpincho, no está tan mal.
3- Los carpinchos son super sociables
Los carpinchos viven en grupo, pero en general, no se los ve peleándose entre ellos, no tienen un jerarquía compleja y…se llevan bien con todo el mundo en una reciprocidad maravillosa. Hemos visto carpinchos sobre yacarés cruzando ríos, con pajaritos encima acicalándolos y ellos…como si nada. Los humanos creamos relaciones re complejas llenas de expectativas, reclamos y roles. En vez de andar viviendo dramas, tal vez deberíamos ser más como el carpincho que solamente comparte espacio y momentos recíprocos con otros. ¿Esa persona que solo te causa estrés? Afueraaaa diría el presidente actual de un país de América del Sur. ¿Esa persona que te deja en banda cada vez que la necesitás pero vos estás cuando te necesita? Afueraaaaa. ¿Esa persona con la que podés contar y ella puede contar con vos no importa qué? Esa adentro, siempre adentro. Minimalismo es también minimalizar relaciones que no suman (y como ya lo dije en algún momento, no me refiero a lo meramente transaccional sino al peso y carga emocional que traen consigo). Y fíjense que al hablar de relaciones me refiero a familia, amigos, conocidos. Ser familia no nos obliga a sostener relaciones que nos hagan mal. Lo mismo aplica para amigos y conocidos. Seamos como los carpinchos. Seamos sociables, compartamos momentos tranquilos. Pero en reciprocidad.
4- El carpincho busca lo suficiente
Hace dos semanas leí un post no me acuerdo donde, que decía algo así:
La diferencia entre la mentalidad de escasez (pensar que necesitás eso o aquello porque algún día te puede faltar o no lo voy a poder comprar) no es lo mismo que la mentalidad de suficiencia (vivir con lo necesario). Y tenemos que aprender a diferenciar una de la otra.
Si uno tuvo la chance de ver carpinchos en acción, uno ve que cuando sale del agua, por ejemplo, no busca el mejor espacio en el pasto. Busca uno que funcione, que le dé sombrita o sol de acuerdo a lo que necesite y se tira. Los vemos masticar lentamente su pasto un rato y cuando están satisfechos, paran de comer, no guardan en la boca como ardillas “para después”. Minimalismo es un poco esto, buscar lo suficiente. Puede que alguna vez compres algo extra por las dudas, pero…tenemos que tener conciencia de lo que es suficiente. Como los carpinchos.
Recientemente mis hijos terminaron de leer un librito infantil llamado “Carpo Carpincho, rey de los humedales” y cuenta la historia de un grupo de carpinchos expulsados de su humedal por la construcción de un barrio cerrado y exclusivo. Los carpinchos se juntan para recuperar su territorio y bueno, final feliz. Esto en realidad, pasó en Argentina (sin el final tan feliz), cuando los carpinchos invadieron un barrio gigante cerrado y exclusivísimo de Buenos Aires y los habitantes (okupas llamémoslos) se quejaban de la invasion de los roedores gigantes sin tener en cuenta que sus pequeñas mansiones habían sido construidas sobre un gran humedal donde siempre habían vivido los carpinchos. De ahí en adelante, los carpinchos se volvieron símbolo de la lucha contra el capitalismo. Bueeeeno, no tanto, pero sí creo que nos dieron una hermosa lección. Se puede resistir al sistema. Podemos minimalizar el impacto de un mundo que nos pide velocidad, que sepamos más, que tengamos más, que consumamos más, que nos informemos más, que compitamos más, que…nos muramos más rápido así le dejamos el lugar al otro.
Seamos un poco más como los carpinchos. Nos merecemos esa tranquilidad.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
