
Siguiendo con el sentimiento de agobio de la semana pasada en la que comentaba que llega fin de año y me quiero deshacer de todo, continuamos con “liberando espacio para no enloquecer”. Ya recorrimos esta cuestión varias veces cuando hablamos de muebles, cosas sentimentales, adornos, ropa de cama, etc. No va a haber ninguna sorpresa en este episodio…¿o sí?
No, no va a haber ninguna. Solo tres preguntas que me ayuden en esta cuestión de dejar el mini departamento que habitamos más leve:
1- ¿Cómo querés aprovechar este lugar?
Como vivimos en un departamento de 40 metros cuadrados, el espacio es muy escaso para los cuatro miembros de la familia y sus intereses. Por eso, los ambientes son multiuso. Lo que más usamos es lo que sería la sala o el living/comedor/espacio de trabajo/cualquier cosa que no sea dormir o relacionada al baño. Prácticamente todo lo que usamos en nuestro cotidiano está en este ambiente y todo tiene su lugar: mis cosas de trabajo, los materiales de papelería, las cosas de los chicos para hacer arte y sus bloques de madera, mis cositas de ejercicios, los juegos de mesa, casi todo, bah. Eso es porque soy de las que opinan que si las cosas no están a mano y simples de agarrar, nos olvidamos que las tenemos. Entonces, cuando miramos un ambiente, un espacio, un lugar de nuestra casa, tenemos que pensar cómo queremos aprovecharlo, de qué forma vamos a sacar provecho de él. Cómo vamos a hacer de ese espacio un lugar donde queramos estar. Entonces, ¿cómo vas a aprovechar este lugar?
2- ¿Qué cosas colaboran o impiden que lo aproveches?
A partir de pensar cómo vamos a aprovechar nuestro espacio, pensemos en las cosas que nos ayudan a alcanzar ese objetivo o nos impiden lograrlo. Qué cosas necesitamos. Qué cosas queremos ver ahí. Qué nos vamos a permitir hacer en ese lugar (porque es eso, si nos llenamos de cosas y queremos usar el espacio para relajarnos y ver una película, no nos estamos permitiendo disfrutarlo). Acá no es cuestión de empezar a comprar muebles que nos gustan más que los que tenemos u organizadores lindos y minimalistas como los que vemos en Pinterest sino partir de donde estamos. No volemos imaginando lo que podría ser nuestro espacio si tuviéramos esto o aquello sino qué tenemos ahora, ya, en este momento, que nos ayuda a disfrutar de nuestro espacio o usarlo como lo deseamos. Y cuáles son las cosas que sobran o no colaboran con ese deseo.
3- ¿Qué hacemos con lo que no colabora?
Esta pregunta tiene que ver con dos posibles situaciones: la primera, son las cosas que están simplemente sobrando y que la verdad, podemos dejarlas ir sea vendiéndolas, donándolas o tirándolas. Esto es lo más fácil, es simplemente elegir una de las tres opciones y listo. La segunda, es un poco más complicada porque son cosas que no colaboran con nuestro objetivo para usar el espacio pero que tampoco sobran. Dejenme darles un ejemplo: nuestra mini sala tiene varias funciones, entre ellas, relajarnos. Algunas veces por semana tiro mi alfombrita de goma EVA entre el sofá y la tele (entra justo, así como yo) y trato de respirar y relajarme. No importa de qué lado ponga la cabeza, a los dos lados del sofá hay zapateras y cuando abro los ojos, me encuentro con zapatos diversos. Y se me va toda la paz mental mirando esas suelas que vieron el horror de la guerra (bueno, no de la guerra, de la mugre de la calle). ¿Puedo deshacerme de ellas? No, porque no sobran, realmente las necesitamos. Y no tengo dónde poner los zapatos si no es ahí porque de forma alguna pasarán para los otros ambientes (y tampoco caben en otros ambientes). Lo que sí puedo hacer es pedirle a la familia que colabore y siempre cuando entren a casa, se saquen los zapatos en la puerta y los pongan en la zapatera ordenados. Y lo hacen. Así que sé que aunque los vea cuando abro los ojos, están en su lugar y no hay mugre de la calle por toda la casa. Y mi lugar para relajarme está libre de suelas que vieron el horror de la guerra. Y al final, termino relajándome. Entonces, pensemos principalmente en esas cosas de las cuales no podemos deshacernos y tratemos de pensar si no las podemos reubicar o si podemos dejarlas de una manera más adecuada en el ambiente en el que estamos para que éste cumpla con su objetivo.
Entonces, para resumir, preguntémonos para liberar espacio:
- Cómo queremos aprovechar este lugar: ¿es para relajarnos, dormir, trabajar, tiene múltiples propósitos? ¿Cómo lo voy a usar para que sea un espacio en el que quiera estar y no escaparme de él?).
- Qué cosas colaboran o no a que aprovechemos ese lugar: básicamente, quedarnos con aquello que ayuda a que ese espacio sea lo que queremos.
- Qué hacemos con lo que no colabora a ese objetivo: una opción es tirar, vender o donar. Y la otra reubicar las cosas que no queremos si es posible o acomodarlas de tal forma que no interfieran con la función de ese espacio.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.