
La vida según Man Ray podía ser negro y blanco…pero nope (1926)
La semana pasado no hubo podcast (creo que es la segunda vez que pasa en estos cuatro años sin contar la pausa) porque tuvimos en casa una reorganización de rutinas y bueno, si salís de casa 5:50 am y volvés unas 19:00, es difícil congeniar muchas cosas al mismo tiempo. Y este año no quiero ser multitarea, quiero disfrutar de todo lo que hago. Como este espacio.
En el medio de todo, claro, hubo momentos de reflexiones varias, escuchadas de podcasts y videos que dejo como podcasts. Y hubo un video que me mandaron en el que un chico de unos veintipico, creo que mexicano, decía que el minimalismo era incompatible con nuestras raíces latinas. Que somos colores, virgencitas de la abuela, colchas de la tía, adornitos heredados. Que básicamente no podemos caer en las garras del neocolonialismo blanco y negro de Europa. Por un lado, entendí a qué iba y por otro…sentí que no había entendido que el minimalismo no es eso. O no es solo eso. Además, ¿quién te dijo que los europeos son blanco y negro? Mis raíces polacas que lo diga sino…
Pero bueno, al punto. Creo que el chico en cuestión confundió el minimalismo estético, ese que se ve en Pinterest o en Instagram donde hay un florero negro sin flor en el medio de una sala blanca, con una mesa de madera y dos sillas con colchita de pelos blanca al estilo finlandés. Que no tiene nada de malo, pero es una tendencia estética minimalista. Pero el minimalismo en sí y me atrevo a usar el nombre de este podcast, el minimalismo real, no es obligatoriamente tener cuatro cosas monocromáticas que compraste mientras tirabas el rosario de tu abuelo a la basura. Veamos un poco esto de minimalismo estético vs. minimalismo, lo voy a llamar sí, real.
1- Que haga tu vida mejor y no solo que se vea lindo.
No importa si se ve lindo si te incomoda. No importa que quede como la foto de tus sueños si tenés que dedicarle más tiempo del que realmente querés dedicarle. Ahora, si te gusta, si entrás y te agrada a la vista como el mapa de la Tierra Media de “EL Señor de los Anillos” que acabamos de pegar en la pared del cuarto, adelante. Lo meramente estético, si no está alineado con tu espacio de bienestar que es tu hogar, que es tu refugio, solo ocupa lugar en tu vida.
2- Tu contexto importa más que lo que diga cualquiera.
Incluyendo yo, claro. No es lo mismo vivir solo que en pareja o con tu familia. No es lo mismo vivir con chicos o sin ellos. Por lo que lo que estéticamente se puede aplicar en una casa, no es lo mismo que en otra. Este chico hablaba de guardar las cositas que te heredaban, que era eso lo que nos hacía latinos y no una casa básicamente nórdica. Yo con dos bebés que empezaban a andar, la verdad que no quería tener la vajilla heredada de mi nana, que era una vecina que me cuidaba cuando era chica. Me gustaba tenerla pero lo que yo realmente necesitaba, era espacio. Y un lugar donde los chicos pudieran toquetear todo. Sí guardé la colcha que me tejió y la teníamos adornando un sofá donde los chicos se sentaban y en invierno era un golazo. Mi minimalismo era guardar la colcha, donar la vajilla. Porque sí, quería un espacio para mis hijos como los nórdicos que veía en Pinterest, ¿y? Pero también quería algunos de mis recuerditos.
¿Cómo se ve tu minimalismo? Seguro que no es como el mío. Y puede que como yo, te guardes cosas por pura nostalgia. O puede que seas más desapegado a las cosas y lo importante lo guardes en tu mente y corazón, no sé. ¿Pero desde cuándo se mide el minimalismo por origen o por cultura? No sé, yo entiendo a lo que apuntó el muchacho porque sí, no tenemos que pensar que minimalismo es solo lo esencial, esencialísimo, lo super útil-utilísimo y monocromático que ni estimule al gato a tirarlo con sus patitas. Pero tampoco pensemos que porque heredamos algo, una cultura, un lugar de nacimiento, una forma de ver las cosas, así nos tenemos que comportar y vivir por siempre y para siempre.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
