
Hoy no vamos a hablar de una forma maravillosa y mágica de tener más tiempo. Tampoco vamos a dar el ejemplo de un CEO del que nunca escuchamos y que un día decidió minimalizar su agenda y descubrió que tenía una vida (millonaria, claro) por detrás de los compromisos. ¿Pero qué pasa con nosotros, simples mortales que tenemos que trabajar para alguien más o somos autónomos y muchas veces nuestra agenda no depende de nosotros?
Antes de empezar, quiero decir que entiendo perfectamente a aquella persona que no puede decirle a su superior que no va a hacer algo porque si no, se queda sin trabajo y no compra comida para sus hijos. Porque su alquiler depende de eso. Porque hoy en día conseguir trabajo es un desafío. Yo ya estuve ahí pero era otro momento y otra economía y no lo sufrí tanto. Entonces voy a hablar de cómo lidiar con ese tiempo que nos queda en el medio de la vida y no entrar en la cuestión de “decile a tu jefe no” porque no sé cuál es tu situación.
Dicho esto, empecemos:
1- Menos (pero mucho menos) redes sociales.
Unos años atrás no existían las redes sociales. No había Facebook (que está medio obsoleto) ni Instagram ni TikTok ni nada. Había diarias, teléfonos y televisiones que transmitían diariamente o semanalmente en un horario específico alguna cosa que nos interesaba. Hoy podemos saber instantáneamente lo que pasa del otro lado del mundo sin pasar por mucho filtro. Y es maravilloso. Y sin dejar de ver las ventajas de un mundo mediatizado, no puedo dejar de ver las desventajas: ¿en serio tenés que ir al baño con el celular para ver videos de Instagram? ¿Es necesario matar tu aburrimiento abriendo ese aplicativo doscientas veces por segundo? Propongo una simple tarea (que tiene que ver con lo que hablaremos en los próximos podcasts): marcá en algún lado cuántas veces abriste una red social y el tiempo que estuviste en ella. Te vas a dar cuenta que te consume más tiempo del que creés.
2- Menos streaming.
Ahhh, qué placer llegar a casa, prender la tele y ponerte CUALQUIER COSA que te saque de la realidad por un rato y te haga reír, llorar, alegrarte, todo junto. Hay una canción de una banda que me gusta mucho llamada Memphis la blusera y que tiene una canción llamada “Decime cuándo” que describe bien esto:
“Llegás y abrís la puerta
Del departamento,
Te tirás en un sillón,
Te sacás los zapatos,
Prendés la TV color,
Te idiotizás un rato.
Enseguida te quedás dormido
¡qué malos programas!
¿cuándo vas a hacer
lo que tenés ganas?”
No me entiendan mal; yo amo la televisión, el cine, documentales, TODO. Y ahora que hay tanta cosa disponible tan facilmente uno simplemente no tiene límites. Antes para ver un capítulo de Big Bang Theory tenía que esperar una semana. Y no estoy hablando de la década del 90 o mi infancia en los ochenta (que también era así). Ahora puedo ver dos o tres capítulos juntos si tengo HBO Max (dicho sea de paso, ¿se acuerdan cuando HBO era cosa de ricos con HBO Olé?). Pero si bien no estoy diciendo que volvamos a esas épocas, sí creo que podemos poner límites. Con esa historia de lanzar todos los episodios de una temporada juntos, Netflix consiguió acuñar el término binge-watching que significa maratonear una serie porque sabía que las personas iban a ver del primer al último capítulo de un tirón. Ahora la pregunta es por qué. Por qué queremos ver una serie de un tirón. Y me lo pregunto a mí misma también porque así vi la primera temporada de Stranger Things, con dos bebés recién nacidos y casi sin dormir. Que nos guste la tele no significa que nos perdamos en ella. Fijate cuánto tiempo le dedicás a tu servicio de streaming preferido.
3- Más tiempo con personas en forma presencial.
Después de la pandemia nos acostumbramos a reuniones virtuales, a ver al otro por una pantalla. A no tener que mobilizarnos para ver al otro. Yo te insto a buscar más encuentros presenciales. Ah, ¿pero no estamos hablando de tener más tiempo? Sí. Más tiempo para lo que importa. ¿Y no es importante compartir algunas risas y momentos con aquellos que queremos y están a una distancia razonable? Hacerte tiempo para esto, no es perder tiempo. Al contrario: significa que abriste espacios en tu agenda para poder darte el regalo de la presencialidad. Para ser honesta, después de dos años y pico de saber de los demás por whatsapp o por alguna llamada virtual, moverse da pereza. Sobre todo cuando no estás cerca. Pero ahora que estamos todos vacunados, que salimos de la pandemia y que podemos darnos un abrazo y levantar la cola de la silla, el moverse ocupa tiempo que antes usábamos para ver cosas en la compu, ¿no? Bueno, dale, levantate. Ya es hora de tener más tiempo para la vida real.
¿Y cómo los aplicamos por casa?
1- Menos (pero mucho menos) redes sociales.
Mi red social de preferencia fue siempre Twitter. Con Twitter sigo a mis diarios favoritos, mis políticos favoritos y no favoritos y cuentas relacionadas a todo lo ambiental y educacional. Sacando el hecho de que desde hace un tiempo Twitter se transformó en la plaza de juegos particular de Elon Musk y hoy te despertás con algo y mañana con algo diferente, Twitter me insumía mucho tiempo porque me gustaba. No solo leía lo que me interesaba como leía también los comentarios. Y cuando veía algo que me indignaba, respondía. Y después volvía para ver si esa persona que no conocía y no tenía ninguna influencia en mi vida diaria, me había respondido. Una cosa de locos si se piensa en frío porque ¿para qué? Y decidí que solo iba a leer los tuits para lo que había creado la cuenta 13 años atrás. Y cuando caigo en esa de responder algún comentario, simplemente lo borró. No quiero seguir perdiendo tiempo en eso. Discuto, intercambio, argumento con personas reales. Ahora uso un aplicativo para solo ver los tuits y no me deja ver comentarios ni nada. Santo remedio.
2- Menos streaming
Como dije, amo la tele. Yo soy la Lisa Simpson que obligaba a Nelson a ver un festival de cine boliviano (que dicho sea de paso, más allá del chiste, recomiendo mucho la película Utama sobre una pareja de viejitos quechuas). Yo soy la que esperaba una semana para ver el siguiente capítulo del Club de Batman aunque todos sabíamos que Adam West vencía. Y soy la que esperaba una semana para ver los capítulos de Supernatural. En fin, entiendo y mucho, el atractivo de ver todo de golpe. Y justamente por eso me encanta que muchos streamings hayan vuelto a lo semanal. Porque te obligan a dosificar lo que estás viendo. Nada te impide ver un capítulo de la serie X y seguir con el de la serie Y. Pero es más difícil quedarse perdiendo tiempo si no tenés 8 capítulos seguidos, ¿no? En mi caso, lo que estoy haciendo es tratar de no ver más de dos capítulos por día si es que miro alguno. O una película y parar por ahí. Porque si no, los Netflix del mundo se llevan lo mejor de mí.
3- Más tiempo con personas en forma presencial.
Para ser sincera, esta para mí todavía está dificil. Primero porque la mayoría de las personas que amo o con quien quiero compartir algún momento están a 2500 km de distancia o más. Segundo porque las personas que están cerca en realidad están mínimo a una hora de casa. Entonces vengo esforzándome en hacerme espacio para tomarme esa hora de ida y esa hora de vuelta más las dos o tres horas que quiero pasar con las otras personas. Y en estos tiempos tan acelarados que se nos junta todo no es fácil. Pero me di cuenta que muchas veces los tiempos están así de acelarados porque en vez de estar haciendo lo que tenía que hacer (desde jugar con los chicos hasta ver qué comemos hoy), estaba en Internet (a pesar de que muchas veces no estoy en Twitter, sí paso mucho tiempo leyendo artículos de lo que me interesa) o mirando algún capítulo de los Simpsons en la tableta mientras cocinaba y en vez de tardar 30 minutos, tardaba 1 hora. Y así la agenda del día quedaba apretada y sin tiempo. Pensar en ver a los otros me obliga a organizar mi tiempo. Salir, moverse, tener que estar. No lo digo en realidad como “obligación” pero uno se achancha en casa y cree que porque nos mandamos tres mensajes por WhatsApp con los amigos sabemos cómo están. Entonces a buscar más encuentros y el tiempo va a aparecer.
La semana que viene vamos a charlar un poco sobre las tecnologías dentro del minimalismo. Entonces nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.