
Quiero vivir en la ciudad de Bluey (La foto no me pertenece, es para ilustrar el post)
Si no tenés chicos chicos en tu familia, probablemente te preguntárás qué es Bluey. Yo te cuento rápido: Bluey es una serie de dibujitos australiana cuyos protagonistas son perros. Bluey es la nena de 6 años protagonista de la historia junto con su hermanita de 4 años, su mamá y su papá. Mis hijos ya están pasados en años en términos de público de Bluey pero les encanta la serie y a mí también ya la vemos en repeat. Me acuerdo cuando vimos el capítulo final un sábado a la mañana en el que los protagonistas se van a mudar de casa, y todos llorando, yo tratando de pasar el nudo en la garganta sin éxito con el mate y dos almitas al lado mío abrazándome. Toda la serie es pura risa, menos ese capítulo, ya aviso.
¿Pero por qué traigo esta serie a colación? Ya traje a los carpinchos, ¿cómo no voy a traer una serie de dibujitos a nuestro espacio? (si me dan tiempo, en unos meses traigo cómo los Thundercats en los 80 nos enseñaron el valor de la comunidad gatuna para nuestras vidas). En fin, vamos a lo que nos trajo hoy.
1- Presencia
Si hay algo que caracteriza a Bluey es que sus personajes están donde están. Cuando juegan, juegan. Cuando hablan, hablan. Cuando están tristes, están tristes. Cuando comen juntos, ¡no hay pantallas! (hay en los dibujitos, no cuando están haciendo alguna otra cosa que no sea ver tele).
Y el minimalismo también nos trae algo de eso, de estar presentes. No se trata solamente de tener menos cosas, menos compromisos, menos y punto, sino de estar más presentes en la vida que ya tenemos. Porque de poco nos sirve minimalizar, simplificar la casa o la vida si seguimos viviendo distraídos.
2- Adaptación
A lo largo de la serie, los personajes van viviendo cambios: amigos que se mudan, planes que salen distinto de lo esperado, etapas que terminan y otras que empiezan. Y aunque a veces les cuesta, terminan adaptándose.
El minimalismo también requiere esa capacidad, nos pide un poco de adaptabilidad (recuerden que puede tocarnos vivir con no minimalistas…hablame de adaptabilidad). Las circunstancias también cambian. Los hijos crecen. Los trabajos cambian. Los espacios cambian. Lo que funcionaba hace cinco años puede no funcionar hoy. Y vivir con menos o minimalizar nuestro entorno nos da una muy buena ventaja: movernos con más facilidad cuando la vida cambia de dirección. Quien se ha tenido que mudar con poca cosa, lo sabe bien…
3- El compartir y la alegría
Esto es algo que me gusta mucho de la serie. Bluey es una serie donde la felicidad es patente y no por consumir, por tener, por comprar sino por compartir y me encanta porque es un buen ejemplo para los chicos (y grandes). Y en ese compartir es donde surge la alegría, incluso cuando cuentan historias no tan felices.
La alegría aparece generalmente en un juego inventado en el momento pero también de una conversación familiar o una tarde cualquiera que se comparte.
Es una buena lección para una época en la que estamos tan expuestos a la idea de que necesitamos algo más para sentirnos mejor, estar mejor, sonreír más, no sé, ser felices.
Una cosa que me trajo el minimalismo es más alegría (aunque sigo protestando y reclamando por todo, es inherente a mí). El minimalismo me está permitiendo de a poco (y miren que ya vamos 4 años compartiendo experiencias por acá) compartir más porque tengo más tiempo y menos cosas de qué ocuparme.
4- Aceptación
Parezco un curso de fases de duelo pero no. A lo que voy con esto es que los personajes no son perfectos. Los papás se equivocan. Los chicos se frustran y a veces son un poco egoístas. Los planes fallan. La vida cambia. Y…todo el mundo sigue adelante y sigue viviendo.
El minimalismo también tiene mucho de aceptación. Aceptar que no vamos a tener la casa perfecta todo el tiempo, la rutina maravillosa que nos imaginamos ni la vida milimetricamente organizada. También el minimalismo nos ayuda a aceptar que algunas cosas terminan, que otras cambian y que muchas, muchas otras no están bajo nuestro control.
En fin, no les voy a pedir que miren Bluey pero miren Bluey.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
