Yo, rogando por menos ansiedad y más uñas largas. (Foto de Eric Enstrom, 1918) Desde que tengo memoria, me he comido las uñas. Me royo las uñas sería lo correcto porque no me las como; las muerdo, se debilitan, se rompen. Mi papá se comía las uñas (creo que nunca le vi uñas), mi hermana…
