
Terminator te está mirando…(No poseo los derechos de la imagen, solo la uso para fines ilustrativos)
Hace muuuuucho que vengo pensando en este tema y me carcome el cerebro y el corazón por dos motivos. Uno, porque odio las inteligencias artificiales. Roban informaciones, datos, contenidos sin ningún pudor. Consumen recursos naturales. Son una porquería por donde las mires. Dos, porque me encantan las inteligencias artificiales. Te organizan el día, te ayudan con tus quehaceres, son casi tus amigos imaginarios que te dicen lo que querés escuchar (y por eso las odio). Las odio más de lo que me encantan. De verdad. Mi consciencia y la ética me prohiben disfrutar su uso por motivos que no voy a traer acá…pero sí los traje (robo de contenidos y medioambiente). Entiendo algunas de las ventajas. Pero cuando te llega un correo de la facultad privada de tus sueños en la que jamás pudiste cursar nada porque no te alcanza la plata (sí, FLACSO, hablo de vos) en la que promueven el uso de la inteligencia artificial para la escritura académica, el límite se trazó. Y acá vengo yo a pedirles que por favor, minimalicen el uso de las inteligencias artificiales.
Pero cómo, si hoy están hasta en el navegador. (Bueno, desactiven el recurso, no es tan difícil, che). Acá vengo con tres ideas que me impuse para no caer en la tentación y espero que les sirva:
1- El navegador sin IA es tu amigo.
Hoy por hoy la graaaaan mayoría de las personas sino todos, ya no buscamos en el diccionario o en una enciclopedia alguna información. Lo buscamos en el navegador de nuestra preferencia (Google, Safari o en mi caso, Startpage). Solo que ahora la mayoría de los navegadores más utilizados, te traen resultados directamente recolectados por la IA amiga. ¿Pero qué pasa? Primero y principal, nos acostumbramos a usar esa información como verdadera y muchas veces, las informaciones recolectadas no son correctas. Segundo, no estamos eligiendo qué información vamos a leer sino que simplemente leemos lo que nos trae y punto. Ya ni el “cansancio” de elegir el enlace que parece que tiene más que ver con la información que buscás elegimos; dejamos que la IA decida por nosotros. Entonces, minimalizá el uso de la IA deshabilitando o no quedándote con lo que el resumen de la inteligencia artificial te da. Ahondá un poco más en lo que estás buscando mirando los enlaces que aparecen. Tu cerebro te lo va a agradecer.
2- Aprendé a no depender de la IA.
Otra cuestión es que si empezamos solo a confiar en lo que nos dice la IA, perdemos la capacidad de discernir qué es verificable y qué no. Es así que se crean las fake news: con un pedacito de verdad metida en un mar de mentiras. Usar la IA sin el más mínimo reparo, nos deja vulnerables a no saber reconocer qué es una fuente fidedigna y qué no. No es lo mismo leer el blog de Pepe Gómez que nos dice que la Tierra es plana que leer un organismo oficial que nos dice que no lo es. El terraplanismo mental se lo debemos a las personas que van al baño con el celular y se creen expertas en diferentes temas por leer tres o cuatro cosas que aparecen en Internet sin ninguna verificación entre pares, sin ningún aval de profesionales que también fueron evaluados por pares y la IA mucho no diferencia entre Pepe Gómez y un Doctor en Astronomía. A lo sumo te pone de dónde lo sacó pero la mayoría no se toma el trabajo de verlo. La IA lo trajo, debe ser verdad.
No dependas de la IA para informarte. Minimalizá el uso de la IA como fuente de información.
3- Aprovechalo con consciencia
Dicho todo esto, no dejo de negar que es útil para muchas cosas. Por ejemplo, armarte un presupuesto y hacerle un seguimiento, organizar un proyecto de viaje, un plan de estudios, en fin, cosas más administrativas por decirlo de alguna manera. No que no lo puedas hacer sin la IA, pero sí facilita la vida. Minimalizar el uso para cosas que realmente no hagan falta en tu vida como preguntarle a qué distancia está el sol (150.000.000 de kilómetros por si querés ir) o cuánto tiempo tarda el embarazo de un elefante (dos años, para que aprendas a no cazarlos, tardan mucho en reproducirse). Hace un tiempo escuchaba en una radio de Argentina a los periodistas charlando sobre los peligros del uso de la IA y mencionaron mucho la cuestión ambiental y cuán importante es defender nuestros recursos y que no a poner un data center en el sur del país. Pero dos segundos después, una de las periodistas dice algo como que el marido le pide a la IA que le cree historias para dormir a la hija que tienen en común. A ver, amiga, Argentina tiene un histórico de literatura infantil maravilloso. ¿De verdad era necesario pedirle a la IA una historia? ¡Bajate un PDF gratuito de muchos cuentos de miles de organismos estatales y no estatales para leerle! Entonces, cuando estemos usando la IA, tratemos de ser coherentes en su uso y nuestras creencias.
¿Por qué traigo este tema? Resulta que hace unas semanas me mandaron un video en el que el creador del estudio de animación japonés Ghibli, creador de películas maravillosas como Mi vecino Totoro, hablando con sus empleados sobre que no quería ver nada creado con IA, que era algo sin vida, que no era eso que se hacía en ese estudio y un discurso muy bonito a favor de la creación humana. El texto que acompañaba al video era un texto fervoroso contra la IA…claramente escrito por IA. Los guiones, las expresiones, diferentes aspectos del texto lo dejaban claro. Así de complicada es la relación con la IA y por eso, tenemos que ser conscientes de cómo la usamos.
Porque ya lo decía Sarah Connor en Terminator 2 cuando se va a terminar con Skynet, la inteligencia artificial que se vuelve autoconciente y nos quiere matar a todos:
No hay futuro más que el que nosotros creamos.
Si le seguimos dando tanta autoridad a una inteligencia artificial y dejamos de depender de nuestros propios cerebros y capacidades, ¿qué nos queda?
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
