
Juntos e independientes, algo que nos enseña Steven Universe (la foto no me pertenece, es para fines ilustrativos)
Hace un tiempo recibí un correo electrónico de alguien que me preguntaba sobre cómo vivir con alguien no minimalista. Allá por febrero de 2024, en el episodio “3 ideas para convivir con no minimalistas”, hablamos sobre eso. Esa vez dijimos que recordáramos que no siempre fuimos minimalistas, respetar el espacio de los otros y hacer respetar el tuyo y de ser estrictos con nosotros y no con los demás. Hoy les traigo 2 ideas más sobre cómo convivir con las personas que queremos…pero que a veces queremos también que se embeban de nuestro deseo de minimalismo.
1- Diferenciar lo tuyo de lo compartido
Hay algo que fui aprendiendo en estos años de convivencia que excede al minimalismo y es que no todo espacio de la casa tiene que reflejar tus preferencias. A mí me gusta la madera y el colorinche, a mi compañero el hierro y lo monocromático (porque es daltónico, no tiene mucha opción). Así que…en algún punto tenemos que conciliar nuestros gustos en los espacios comunes. Admito que no es tan simple y generalmente prevalecen mis gustos (porque son más lindos). Pero en ese prevalecer, también hay dosis de lo que le gusta a él, como por ejemplo, el negro y el blanco. No hay colorinche en casa, hay madera, color negro, color blanco. Ahora, los pequeños espacios que son míos…mis libros, mi taza portalápices de carpincho, mis cuadernos, eso no se toca. Entonces, para convivir con no minimalistas, hay que dejar claro cuáles son tus áreas personales y negociar las áreas o lugares comunes sin pretender controlarlas por completo. Simple como eso…pero no tan simple.
2- Dejar de evangelizar
Me encanta esa expresión para cuando uno quiere hablar de algo que le gusta mucho y quiere atraer gente. Y uno cuando entra en este mundo del minimalismo, quiere que todos se nos unan porque está bueno ser minimalista. Y sí, explicar una vez de qué se trata puede ser útil para intentar convencer a los que viven con nosotros de unirse a nuestra nueva (o vieja) inspiración. Pero cuando insistimos e insistimos, rara vez atraemos a la gente. La mayoría de las personas cambia por experiencia propia, no porque alguien les explique por qué deberían hacerlo. Yo creo un poco que de la misma forma que los chicos aprenden viendo y no escuchando, solo nos resta mostrar los beneficios que trajo para nosotros el minimalismo. Pienso en por qué en mi casa, los 40m2 se llenan de cosas de la nada. Y es porque yo a veces hago eso: un ejemplo es cuando volvemos de algún viaje corto o de las vacaciones; llego, largo todo en el comedor y las cosas pueden quedarse ahí por siglos hasta que nos quedamos sin ropa o necesitamos algo de las valijas o los bolsos. Este año, volvimos de las vacaciones y ya teníamos las bolsas de ropa sucia separadas para lavar. Lo que era para guardar, se guardó. En los paseos cortitos de fin de semana empezamos a hacer lo mismo. ¿Por qué? Porque llegábamos y un adulto empezaba a guardar. Y así los chicos también. No necesitamos evangelizar a nadie. Solo hacer. Y con suerte, nos van a acompañar.
¿Por qué el nombre de este episodio se llama “Juntos e independientes con los no minimalistas”? El “juntos e independientes” viene de una canción de un dibujo animado llamado “Steven Universe” que nos encanta acá en casa y hay muchas canciones en la serie. Esta en particular, habla de ser independientes pero también, estar con los que queremos. Y es un poco como queremos convivir con nuestros seres queridos, ¿no? Juntos pero independientes, que cada uno tenga la posibilidad de elegir cómo vivir pero respetando los límites del otro.
Todos sabemos que una convivencia funciona cuando hay menos discusiones, menos estrés y más respeto mutuo. Y el minimalismo no le exige a nadie vivir con otros minimalistas. Lo que sí te pide es que aprendas a vivir según con tus valores sin convertirlos en una obligación para los demás.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
