(La imagen no es mía)
Yo soy una ávida lectora pero no de historietas. Y mucho menos de mangas (mangás se dice en japonés, acentuación aguda). Pero recientemente mi hija me pidió para que leyera con ella los doce tomos de Sakura, la historia de una nena de cuarto grado que tiene poderes. Mi compañero que sí es un ávido lector de mangas, me dijo que hay dibujitos también, que los vio todos tiempo atrás (pero queremos que la niña -la hija- lea antes de verlos). Él también me hizo leer unos durante nuestros muchos años juntos que la verdad, me gustaron bastante.
Pero fue en esta locura de leer los 12 tomos de Sakura que empecé a apreciar algunas cosas en esos dibujos que muestran de una forma u otras, aspectos de la cultura japonesa. Y me parece muy válidos mencionarlos para que los repensemos desde nuestro camino por el minimalismo y quién dice, incorporemos algo.
1- La vida compartida transcurre lentamente
Quien ha leído alguna historieta sabe que se caracterizan por las onomatopeyas, las expresiones exageradas y otras características que enseñamos en la escuela al hablar del género. Y el manga no es la excepción. Tiene todo eso y mucho más porque los japoneses pueden aparentar ser muy zen pero tienen su gran dosis de histrionismo. Sin embargo, hay mucho espacio para la lentitud. Las familias charlan mientras toman té. Siempre están hablando de lo que van a comer. Están sentados alrededor de una mesa conversando. Van a un parque a pasear. Se sientan debajo de un cerezo (Sakura por casualidad) porque es lindo. Hay siempre tiempo para compartir. Hay un tiempo en donde el apuro no gana. Porque es el momento de estar. Puede que el personaje se la pase corriendo o con mil dramas (ya he leído algunos que casi lloro en el colectivo). Pero esos momentos compartidos son cuidados. “Hoy me toca hacer la cena”, dice Sakura. O ella llega cansada de la escuela o sus batallas sobrenaturales y el hermano está preparando algo para que coma porque sabe que va a querer comer. Pequeños detalles que hacen a la vida.
2- Las casas son casas vivas
Sé que desde nuestro camino minimalista buscamos sacarnos cosas de encima y vivir con lo que necesitamos. Y Japón, como ya comenté alguna vez, puede parecer un país ejemplo pero la realidad es que Marie Kondo surgió porque son un país que acumula y mucho. En el siglo XVII tal vez eran re minimalistas. Después de los 50s, fueron hiper consumistas. Entonces, esta parte es un poco contradictoria, porque dependiendo qué manga leas, la casa es un rejunte de cosas o es un cuadro vivo de los samurais del hace 300 años. Pero todas tienen algo en común: son casas habitadas por personas. Y las personas tenemos cosas, muchas veces más de las que necesitamos. Y la casa se desordena. Y a veces es un caos. Y nos toca aceptar que no siempre los libros van a estar arreglados por colores o tamaños o temas o como te gusten (a mí como buena bibliotecaria auxiliar, me gusta por el sistema decimal de Dewey. Pero en casa están por temas nada más). Que la ropa está colgada y dura de seca hace una semana. Que el tacho de basura está sucio y mañana lo limpio. Seamos benevolentes con nosotros (qué linda palabra).
3- A veces no hay final feliz
Muchas de las historias que leí (espero que no Sakura porque no terminé), no tienen final feliz. De hecho, algunas son muy tristes. Pero los protagonistas, de una forma u otra, entienden que eso es lo que tenía que pasar. No es ser conformista, porque no sabemos cómo usará eso el o la protagonista en el futuro, la historia termina ahí. Pero me parece muy interesante esta idea de que la cosa no siempre va a salir como queremos porque seamos honestos, en la vida, la cosa no siempre sale como queremos. Y sin embargo, no reerguemos y acá estamos, seguimos caminando. El minimalismo nos traza un camino con muchas bifurcaciones; a veces nos va bien, a veces nos va mal, a veces ni uno ni lo otro. A veces nuestra casa es un refugio, a veces un depósito. Pero no nos quedamos en posición fetal llorando (espero); agarramos una bolsa de basura, separamos lo que es para donar, vender o tirar y seguimos camino. Como los personajes de los mangás.
En fin, sé que puede que este no sea un episodio oh qué maravilla. Pero leer durante un mes, intensamente mangás, me abrió un mundo nuevo. Y quería compartirlo.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.
